Fantasías políticas

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Francisco Martín Moreno
en REFORMA

22 Nov. 2022

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3 min 30 seg


Soñar es gratis y está exento del pago del Impuesto Sobre la Renta. A partir de este enunciado incursionemos en el mundo mágico de las fantasías políticas e imaginemos una "mañanera" en la que los periodistas representantes de diferentes medios decidieran no volver a asistir a un evento narcisista, en donde se exponen embustes de diversa naturaleza, se incuba la división entre todos los mexicanos y se justifican las decisiones orientadas a insistir en el atraso de México.

¿Qué tal si la mañana menos pensada AMLO llegara al Salón Guillermo Prieto, uno de los espacios más bellos de Palacio Nacional, y lo encontrara absolutamente vacío, es decir, sin reporteros ni periodistas que hubieran decidido ya no prestarse a un juego en donde se traicionan las más viejas tradiciones republicanas y se atenta contra la prensa libre?

Si ya vamos a fantasear, pensemos entonces en que ciudadanos de diferentes estratos sociales se presentaran en las oficinas de sus respectivos representantes en el Congreso de la Unión para ordenarles el sentido de su voto de cara a la próxima reforma electoral promovida por AMLO para destruir nuestra democracia, nuestro Estado derecho, nuestras garantías individuales y por lo tanto, la economía nacional. En estas históricas visitas el electorado, ahora unido, le advertiría a sus diputados y senadores, que estaría atento el día de la votación para saber si junto a sus nombres aparecía un foco verde, la señal de haber traicionado los intereses superiores del país, decisión suicida que evitaría su reelección en el 2024. En la vida todo tenía consecuencias...

¿Qué tal si los empresarios unidos hicieran también acto de presencia en el Congreso para hacerle saber a diputados y senadores su negativa a aceptar que los impuestos pagados, con los que mantienen al gobierno, sean utilizados en la compra de votos o en obras irracionales que nacerían quebradas, mientras se desatendía la salud, la educación y la seguridad pública, entre otros rubros críticos?

¿Por qué no soñar con unos diputados y senadores que adquirieran repentinamente dignidad y se opusieran a las directrices antipatrióticas de sus líderes y se independizaran para imponer su propio criterio y cumplir así con su palabra empeñada ante sus electores? ¿Alguien puede imaginarse a la inmensa mayoría de legisladores priistas oponiéndose al presidente de su Comité Ejecutivo Nacional, de cuyo nombre nadie quisiera acordarse? ¿Más fantasías? Entonces, ¿por qué no pensar en las dos ministras de la Corte, las recién nombradas, que prometieron respetar la Constitución General de la República y que solo respetan las instrucciones vertidas por el jefe del Ejecutivo nacional? ¿De qué sirvió el honorable juramento, otra burla republicana más, si el propio presidente de la República viola consuetudinariamente la Constitución sin consecuencia alguna? Por lo visto, la Patria nunca va a demandar nada, salvo que continúen las marchas de protesta como la del 13 de noviembre próximo pasado.

En mis fantasías políticas imaginaba un país en el que se respetaba el Estado de derecho, se sancionaban los delitos y se encarcelaba a los mafiosos del crimen organizado. Un país en que el Ejército regresaba a sus cuarteles, se reforzaban los policías estatales y municipales debidamente preparadas y con emolumentos dignos y justificados. Un país en el que se respetaba el T-MEC y se estimulaba la inversión nacional y extranjera con todas las garantías establecidas por las leyes. Un país en el que no se utilizaban las instituciones republicanas para amedrentar, chantajear a políticos y ciudadanos, en el que el SAT y la UIF cumplían estrictamente con sus facultades establecidas en las leyes sin politizar sus atribuciones. Un país que sancionaba a los funcionarios saqueadores de fideicomisos públicos por haber desviado ilegalmente enormes cantidades de recursos, cuyo destino desconocido permanecerá extraviado en el reino de la impunidad que millones creyeron destruir con el arribo de la 4T al poder sólo para descubrir que todo sería peor, mucho peor.

De cualquier manera, las fantasías políticas son gratuitas y exentas de impuestos.

 
www.franciscomartinmoreno.com